Neuro meditación, un camino hacia la quietud

Neuro meditación, un camino hacia la quietud
Neuro meditación, un camino hacia la quietud

Cada vez hay más profesionales que incorporan la meditación a su rutina y más personas que hacen de la meditación un estilo de vida. ¿Qué les lleva a ello? ¿Qué aporta la meditación? ¿Y qué es la Neuromeditación?

Beneficios de la meditación

La práctica continuada de la meditación genera beneficios que en el ámbito profesional se traducen en mejora del rendimiento, disminución del absentismo laboral, mejora del clima laboral, disminución del estrés, aumento de la motivación, mejora de la efectividad del liderazgo, y otros. Estos resultados, avalados por estudios científicos en el campo de la neurobiología, son la base de la expansión de propuestas como Mindfulness, un método para la reducción del estrés.

Nuevos métodos de meditación

Sin embargo, la meditación es una práctica milenaria. ¿Qué hace que hoy en día en Occidente esté ganando cada vez más adeptos? Varios factores lo explican. La meditación no es una práctica exclusiva de las religiones; en el libro “La meditación en Occidente. Filosofía, religión y neurociencia”, explico cómo ya las antiguas escuelas griegas, por ejemplo, entrenaban la prosoche, la práctica de la atención, con la finalidad de ejercitar su espíritu y desarrollarse como personas a través del autoconocimiento y la gestión emocional para “vivir mejor”. Y precisamente el estilo de vida que en Occidente hemos generado no sólo no ayuda a ser feliz, sino que tampoco ayuda a aportar el Talento que llevamos con nosotros.

Junto a esto, actualmente disponemos de conocimientos sobre nuestro cerebro y sobre el ser humano en general que no estaban disponibles en otras épocas.

Y un factor más es la generación de nuevos métodos para meditar más eficaces, más eficientes y que aportan más posibilidades (usos) al desarrollo personal y profesional. Es el caso de la Neuromeditación.

La práctica de la atención: la meditación más básica

Tradicionalmente, el primer estadio de la meditación es la práctica de la atención. El mero entrenamiento de la facultad de la atención (situada en el área prefrontal del cerebro) conlleva mejoras en la salud al provocar, entre otras cosas, la coherencia cerebral, la reactivación del sistema inmunológico y del metabolismo y la reducción de la presión cardíaca. También ayuda a disminuir el estrés, lo que, además de mejorar la salud, provoca aumentos en la memoria, la capacidad de comprensión, la creatividad, la capacidad de análisis y más.

Muchas propuestas meditativas, al no ir más allá de este primer estadio, no se diferencian mucho de una mera relajación y se incapacitan metodológicamente para otros usos, como la gestión del cambio personal, la comprensión del ser humano y de la realidad más allá de la mente analítica, o la conexión con lo más íntimo que uno es y la unión con lo divino de la realidad.

Neuromeditación: la meditación del siglo 21

Las limitaciones que metodológicamente presentan este tipo de propuestas se superan con la Neuromeditación, que es un modelo científico formal y analógico de la conducta humana que nos permite conocernos mejor y generar los cambios adecuados para alcanzar la vida que deseamos, tanto en ámbitos personales como profesionales.

La simplicidad de su método hace que la práctica resulte mucho más fácil y que todo el mundo pueda practicarla en sus ámbitos cotidianos, sin necesidad de “retirarse” del día a día. Además, la práctica de la Neuromeditación implica un entrenamiento de “quietud” y de “análisis” que son complementarios.

La “quietud” (con la que conseguimos “parar la mente”, sosegar las emociones y soltar las tensiones físicas) se practica en 5 pasos que se llevan a cabo a través de un discurso mental interno. Con este discurso vamos manteniendo la mente ocupada a la vez que provocamos la activación o desactivación selectiva de determinadas zonas del cerebro para lograr la “quietud”.

Como expongo en mi libro “Neuromeditación. La meditación en el siglo 21”, esta práctica discursiva es más eficaz y eficiente porque la carga de la práctica no recae sobre la voluntad de quien medita, sino sobre la ejecución del método, que es sumamente fácil. Y eso es lo que no se suele encontrar en los métodos tradicionales ni en Mindfulness, pues su método de meditación consiste en fijar la atención en un objeto concreto, a fuerza de voluntad, pero muchos no lo consiguen.  La “quietud” es la puerta de la “contemplación”, etapa hacia la que tiende toda verdadera meditación y en la que uno se puede encontrar con su esencia y con lo divino que hay en él / ella. Y ahí radica el verdadero cambio, la verdadera aportación del Talento y la felicidad. Creo que no es de extrañar que cada vez haya más personas que mediten todos los días…

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