Meditación y mejora cognitiva

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Meditación y mejora cognitiva

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Meditación y mejora cognitiva

La industria del fitness se asienta en nuestro deseo de estar sanos. Podríamos decir que todo el mundo, haga o no algo de ejercicio, lo considera algo importante y necesario. ¿Y si desarrolláramos hábitos de higiene mental semejantes a los hábitos de higiene corporal? ¿Y si lográramos incorporarlos a nuestras vidas como hemos incorporado la práctica regular de ducharnos o cepillarnos los dientes? La ciencia contemplativa hoy nos dice que podemos asumir la responsabilidad del cuidado de nuestra mente y de nuestra mejora cognitiva. La pregunta es: ¿cómo hacerlo?

La mejora cognitiva de los que practican la meditación

Frente a lo que muchos puedan pensar, la neurociencia hace años que ha descubierto que el cerebro no es siempre igual: cambia de forma. Por eso se habla de la plasticidad cerebral. La neuroplasticidad, o la configuración del cerebro fruto de las experiencias repetidas, se produce sin que habitualmente nos demos cuenta de ello. Pasamos horas engullendo lo que nos ofrece la pantalla de nuestros dispositivos digitales, o sumidos en tareas mecánicas, mientras nuestras neuronas fortalecen o debilitan los circuitos cerebrales implicados. El caso es que una dieta tan irregular como ésta va acompañada de cambios igualmente irregulares en la “musculatura” de nuestra mente. En cambio, hay personas que se han decidido a responsabilizarse del cuidado de su mente y de su mejora cognitiva. Y cada vez somos más, y los beneficios avalan la decisión.

La mejora cognitiva de los principiantes

Una de las formas de ocuparnos responsablemente de nuestra mejora cognitiva, de nuestra “higiene mental” es meditar. Son varios los beneficios que acompañan a la meditación desde las primeras semanas, días y hasta horas de práctica. Por una parte, el cerebro de los principiantes presenta una menor reactividad de la amígdala cerebral frente al estrés. Las investigaciones realizadas al respecto, según Richard Davidson (neurocientífico y catedrático de Psicología y Psiquiatría en la Universidad de Wisconsin), han puesto de relieve que, al cabo de un par de semanas de práctica meditativa, se observan mejoras en la atención (como una mayor concentración, menos distracciones y un aumento de la memoria operativa), y una mejora del rendimiento, como evidencia la mejora en las puntuaciones del test de entrada en la escuela de graduados. Algunos de los beneficios más tempranos incluyen un aumento de la conectividad de los circuitos cerebrales asociados a la empatía. Sin embargo, aunque estos beneficios hacen acto de presencia al cabo de muy pocas horas de práctica, probablemente sean muy frágiles y necesiten verse sostenidos con el ejercicio cotidiano.

Beneficios de los meditadores avanzados

Los beneficios documentados por la investigación de los meditadores avanzados (es decir, personas que han hecho entre 1.000 y 10.000 horas de práctica de meditación, o algunas más) son mucho mayores y añaden nuevos efectos. Hay indicadores cerebrales y hormonales de una menor reactividad al estrés: un fortalecimiento de los circuitos prefrontales del cerebro que favorecen la gestión del estrés, y una tasa inferior de cortisol, lo que indica una menor reactividad general frente al estrés. En este nivel, la meditación de la compasión aumenta nuestra conexión con quienes sufren y aumenta la probabilidad de hacer algo para ayudar.

En cuanto a la mejora de la atención, los beneficios provocados por la meditación en las personas avanzadas son los siguientes: una mayor atención selectiva, una atenuación del parpadeo atencional, una mayor facilidad para mantener la atención, una mayor predisposición a responder a lo que pueda presentarse, una menor divagación mental, una disminución de pensamientos egoicos o relacionados un uno/a mismo/a y un menor apego por el debilitamiento de los circuitos relacionados con ello.

Entre los cambios biológicos y cerebrales de estos meditadores avanzados/as cabe destacar una reducción de la tasa cardíaca (evidenciando un enlentecimiento del ritmo metabólico). Además, un retiro de un día fortalece el sistema inmunitario y los signos del estado meditativo prosiguen durante el sueño. Todos estos cambios sugieren la emergencia de rasgos alterados, es decir, de transformaciones permanentes.

Mejora cognitiva de los meditadores expertos

Si nos referimos a los hombres y mujeres expertos en meditación, hablaremos de personas cuya práctica abarca entre las 12.000 y las 62.000 horas de práctica, con un promedio de unas 27.000 horas. Éstos muestran claros indicios de rasgos alterados, como la presencia de una sincronización de ondas gamma entre regiones cerebrales muy alejadas (una pauta de onda cerebral completamente inédita) que aparece también durante el estado de reposo de los expertos que más han dedicado a la práctica. Otro indicio es que, el cerebro de los expertos, comparado con el de otras personas de su edad, es un cerebro que envejece más lentamente. Igualmente aparece una reducción de la reacción ante el dolor, mostrando apenas signos de ansiedad anticipatoria, una reacción corta pero intensa al dolor y una pronta recuperación. Además, durante la meditación de la compasión, la conexión entre el cerebro y el corazón es superior a la habitual en otras personas. Y algo muy significativo es que el estado cerebral de los expertos y expertas meditadores, mientras descansan, se asemeja al de otras personas mientras meditan, lo que implica que ese estado se ha convertido, para ellos, en un rasgo.

Más allá de la mejora cognitiva

Cuando hablamos de mejora cognitiva estamos aludiendo al conocimiento o a la capacidad de conocer. Y ello tiene que ver, no sólo con conocernos mejor a nosotros/as mismos/as, lo que somos, o lo que es el mundo del que formamos parte y en el que, a la vez, nos vemos inmersos. También tiene que ver con el aprendizaje de habilidades, con el desarrollo del talento y con la capacidad para conseguir que ese talento esté disponible y que sepamos aplicarlo.

Actualmente, la neurobiología nos enseña cómo las emociones forman parte del proceso de toma de decisiones y cómo afectan al aprendizaje y a la disponibilidad de nuestro talento. Por eso, los beneficios en términos emocionales que proporciona la meditación están en estrecha relación con la mejora cognitiva. Por otro lado, la disminución de las respuestas negativas frente al estrés también ayuda a la mejora cognitiva. El estrés es un gran inhibidor de la disponibilidad de nuestro talento y de nuestras capacidades en general.

Aumento del bienestar en nuestras vidas

La mejora cognitiva provocada por la meditación supone un cultivo del bienestar. En nuestros días aumenta la preocupación por el bienestar corporativo o el bienestar en las empresas y de los trabajadores. Y, cómo no, cada vez es mayor el interés por el bienestar en nuestras familias y en nuestra vida en general. Y podemos imaginar un mundo en el que el ejercicio mental modifica positivamente nuestra sociedad. Las investigaciones de la ciencia contemplativa arrojan cada vez más datos acerca del enorme potencial del bienestar duradero derivado del cuidado de nuestra mente y de nuestro espíritu. La práctica cotidiana de la meditación puede hacer mucho por nuestro bienestar.

No son las cosas que sucenden las que nos inquietan, sino la visión que tenemos de ellas.

Epicteto

Los signos, no obstante, que acompañan a este bienestar, nos llevan más lejos, más allá de la mejora cognitiva y del mero bienestar. Nos sitúa en la perspectiva de un mundo mejor. El cultivo del bienestar a través de la meditación conlleva, en palabras de Davidson, el aumento de la generosidad, de la bondad y de la concentración, y una disminución de la división entre “nosotros” y “ellos”. A la luz del aumento de la empatía, se puede creer en que la meditación nos conduzca a intensificar la sensación de interdependencia que nos une a los demás y al planeta.

Cultivadas a gran escala, estas cualidades, especialmente la bondad y la compasión, provocan cambios muy positivos en nuestras comunidades, nuestras naciones y nuestras sociedades. Esa mejora cognitiva y estos “rasgos alterados” positivos provenientes de la práctica de la meditación tienen la capacidad de transformar nuestro mundo de un modo que mejore nuestra supervivencia individual y la supervivencia de nuestra especie y del planeta.

Un cambio con carne y huesos

Desde el ámbito de la neurobiología y de la ciencia contemplativa se proponen los programas de “higiene mental” basados en meditación como una solución a una necesidad imperiosa de “salud pública”: reducir la codicia, el egoísmo, el pensamiento “nosotros/ellos” y las inminentes calamidades ecológicas que nos acechan; alentar y aumentar el amor, la claridad y la calma.

Fomentar y afianzar la mejora cognitiva, los beneficios de la meditación y el bienestar en general puede ayudar a romper el ciclo de enfermedades sociales que, de otro modo, parecen incurables. Son enfermedades sociales como la pobreza, el odio intergrupal, la indiferencia hacia el bienestar de nuestro planeta, la soledad, la injusticia, el abuso, la violencia y la guerra, la intrascendencia…

Todo esto, sin embargo, no es nada nuevo. Los diversos caminos espirituales nos llevan alentando a todo esto desde hace milenios. De la misma manera que nos animan a recorrer el camino que va desde la creencia hasta la identidad. Es decir, no deberíamos limitarnos a convencernos y a creer en la necesidad de la mejora cognitiva y de los beneficios de la meditación, sino que todo ello deberían ser cualidades que encarnemos, cualidades que transformemos en “carne y en huesos”.

Muchos caminos espirituales hoy están cayendo en desuso y se están dejando de lado, en parte, porque, no sólo no proponen en la práctica el paso de la creencia a la encarnación, sino porque, realmente, no saben cómo hacerlo, cómo proponerlo a los hombres y las mujeres de nuestro tiempo. El nivel neurológico de la identidad es un nivel más profundo que el de la creencia, y responde a circuitos cerebrales diferentes. Y la identidad tiene que ver con la facultad de la conciencia. Pero, ¿cómo pasar vivencialmente, y no sólo en la teoría, de la creencia a la identidad?; ¿cómo encarnar, convertir en carne y hueso, hacer vida las cualidades personales que acaben con las enfermedades sociales?

Un método para meditar

Son muchos los que piensan que meditar se refiere a una práctica en la que nos quedamos quietos, la mayor parte de las veces sentados, y tratamos de poner nuestra atención en algo concreto. Sin embargo, entender sólo así la meditación resulta restrictivo y deja fuera de ella muchos ejercicios que complementan a esa práctica. Realmente, la meditación es un camino y una forma de vida. Por eso, considero que sería más adecuado entenderla como un ejercicio espiritual.

La práctica de la Neuromeditación, como propuesta de una manera de meditación y de ejercicio del espíritu, conduce a la mejora cognitiva, a la mejora de la salud, al aumento del bienestar, al descubrimiento del sentido y al encuentro trascendente. Y se sirve de varias técnicas entre las que destacan la Neuromeditación en 5 pasos, el ejercicio con los Mapas Mentales Básicos (MMB) y el trabajo con el Modelo de la Congruencia de la Identidad (MCI).

La Neuromeditación, por tanto, es una propuesta que aúna la sabiduría de los caminos espirituales tradicionales y los conocimientos más novedosos de la neurobiología actual. Es una propuesta de práctica y diálogo entre la ciencia y el espíritu. Y, por todo ello, es un camino actualizado para poner “carne y huesos” al amor que tanto necesita el mundo y cada uno de nosotros. ¿Cómo, entonces, cambiar yo, y, así, cambiar el mundo? Te animo a que practiques la Neuromeditación. Para eso te pueden ayudar nuestros Cursos de Neuromeditación, nuestras MeditaRooms y nuestros Retiros. El cambio comienza con un primer paso. ¡Adelante!

Rendimiento con bienestar

Los datos que arrojan las investigaciones sobre la mejora cognitiva a través de la meditación sostienen y fundamentan el hecho de que hay mejora cognitiva en la medida en que hay bienestar. En un mundo como el nuestro, en el que muchos avances positivos y deseables a nivel social van de la mano con el rendimiento de los trabajadores en las empresas, comprender que el camino del bienestar es uno de los mejores, si no el mejor, para alcanzar los mejores resultados nos permitirá seguir dando los pasos que como individuos y sociedad nos convienen.

El estrés, el absentismo, el clima laboral, la motivación, la gestión del tiempo, la resolución de conflictos, la creatividad, el liderazgo, la comunicación y un largo etcétera de áreas profesionales dependen, para su éxito, de la gestión del bienestar personal de los trabajadores. Dicho de otra forma: la felicidad de los trabajadores es un asunto imprescindible a la hora de planificar las acciones de las empresas y organizaciones.

Por otro lado, no deberíamos olvidar que la felicidad de las personas en todos los ámbitos de su vida (incluidas la realización personal y el bienestar familiar) dependen de su “rendimiento” como individuos. Esto quiere decir que, en la medida en que nos ocupemos del cultivo del bienestar, tanto del propio como del bienestar de nuestra familia, podremos “hacer vida”, es decir, poner en juego las capacidades positivas a las que hemos hecho referencia: desde la mejora cognitiva hasta la gestión del estrés, pasando por la empatía, la compasión, la bondad, etc. El rendimiento es posible si hay bienestar; y un mayor bienestar nos ayuda a rendir mejor. Las empresas y organizaciones han de asumir su compromiso en este camino. Y las familias pueden participar, por ejemplo, en iniciativas como nuestra Escuela de Rendimiento y Bienestar, porque el desarrollo personal y la preparación para la vida no terminan en los planes de estudio de preparación para el mercado laboral. Más allá de la mejora cognitiva, podemos responsabilizarnos con hacer este mundo mejor cada día.

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