Relajación: ¿es lo mismo que meditación?

Relajación: ¿es lo mismo que meditación?

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Cuando Alicia andaba perdida en el País de las maravillas, preguntó qué camino debía seguir. Y la respuesta, muy acertada, dependía de hacia dónde quería dirigirse. Y esto mismo nos pasa en el ámbito de la meditación. La meditación no se refiere a una sola actividad, sino a un amplio abanico de prácticas cuyos efectos sobre la mente y el cerebro son muy distintos. De ahí que podamos hacernos la pregunta siguiente: ¿la relajación y la meditación son lo mismo? La respuesta, entonces, es: “Depende de adónde quieras llegar…”

-Alicia: “¿Qué camino debo seguir?”

-Gato de Cheshire: “Eso depende del lugar al que quieras ir.”

Alicia en el País de las maravillas

Distinciones entre relajación y meditación

Las investigaciones de la neurociencia y de la ciencia espiritual sobre la meditación muestran datos muy interesantes. Y algunos de ellos se refieren a la dificultad de establecer el método apropiado para la investigación en sí misma. Cuando, por ejemplo, se ha querido saber en qué medida la meditación mejora y favorece la atención de quienes practican la meditación, se ha descubierto que la utilización de métodos diversos impide sacar conclusiones. Lo que ocurre en el mundo de la meditación es que el método utilizado resulta muy relevante. Y en nuestra pregunta sobre la relajación, las respuestas están relacionadas con la metodología y las diferentes prácticas.

Ejemplos de investigación

Podemos acercarnos a estas cuestiones con un ejemplo. En el Max Plank Institute for Human Cognitive and Brain Sciences de Leipzig (Alemania), los investigadores instaban a los novatos a practicar. Y para su investigación utilizaban tres tipos diferentes de meditación: 1) concentrarse en la respiración, 2) generación de bondad y 3) control de los pensamientos sin dejarse arrastrar por ellos.

Descubrieron que la concentración en la respiración era tranquilizadora y parecía confirmar la difundida creencia de la utilidad de la meditación como forma de relajación. Por otro lado, también concluyeron que la práctica de la bondad o el control de los pensamientos no conducen a la relajación, no relajan el cuerpo. Ello puede ser debido al hecho de que exige un mayor esfuerzo mental porque, cuando alguien observa sus pensamientos, se ve arrastrado/a por ellos. Y, al advertir esa situación, debe hacer un esfuerzo consciente para volver a observar de nuevo.

El descubrimiento de que unos métodos de meditación llevan a la relajación y otros no, ya nos está ofreciendo indicios que indican que la relajación y la meditación no son necesariamente lo mismo.

Confusiones acerca de la relajación

A pesar de que las investigaciones sugieren que la meditación y la relajación no son lo mismo necesariamente, la confusión al respecto sigue siendo demasiado habitual. La regla según la cual “lo que se ejercita se desarrolla”, subraya la importancia de equiparar una determinada estrategia mental de meditación a su resultado, por ejemplo, la relajación.

Esto es algo tan cierto para quienes estudian la meditación como para quienes la practican. Y por eso conviene deshacer las confusiones en torno a la relajación y a la meditación. Por eso, conviene ser consciente del resultado probable de un determinado enfoque meditativo. Contrariamente a lo que suponen algunos investigadores y algunos practicantes, no todas las meditaciones son iguales, ni todas las meditaciones son relajaciones. Y, por supuesto, no todas las relajaciones implican que se esté meditando.

Qué es la relajación

Para alcanzar la relajación de nuestro cuerpo y nuestra mente, podemos emplear la atención con más o menos intensidad. Y puede que, en el proceso de la relajación dejemos de prestar atención de alta intensidad, es decir, conscientemente, y el proceso siga, aunque nosotros hayamos dejado de prestar atención a palabras, sonidos, olores, entorno…

Distinciones básicas

Este ejercicio es muy útil y necesario, pero no es, necesariamente, meditar. La relajación, tal y como explico en mi libro La meditación en Occidente. Filosofía, religión y Neurociencia, se distingue de la meditación en varias cosas:

· La falta de sostenimiento de la atención de alta intensidad, o de la atención concentrada.

· La falta de búsqueda de autoconocimiento.

· La falta de la búsqueda de transformación personal (dado que sólo busca un cambio de estado personal).

· La falta de búsqueda intelectual y experiencial de la fuente de la vida.

Práctica de relajación

Una buena manera de acercarse a todas estas distinciones es a través de la experiencia. Te animo a que practiques utilizando la siguiente audio – guía de 10 minutos que puedes encontrar también en el Taller de relajación.

Dedica un poco de tiempo a preparar el cuarto de baño antes de llevar a cabo esta relajación. Prepara un baño de agua templada, enciende unas cuantas velas y asegúrate de tener toallas cálidas y un albornoz a mano para el momento de salir de la bañera.

(10 minutos)

Tu camino hacia la relajación

Si te preguntas qué puedes hacer, por ejemplo, para gestionar tu estrés o tu ansiedad, la respuesta es: depende. Depende “del lugar al que quieras ir”, tal y como le dijo el gato de Cheshire a Alicia en el País de las maravillas.

Si lo que quieres es sencillamente relajarte, para eso no hace falta que medites. Aunque, con un método adecuado de meditación, como es la Neuromeditación, puedes conseguir la relajación que necesitas.

Si, no obstante, quieres ir más lejos, puedes servirte de la Neuromeditación como método meditativo. Y, además de recorrer caminos más profundos, también conseguirás la relajación.

¿Qué camino debes seguir? Ésta es, entonces, una pregunta que puedes acompañar por otra: ¿Qué quieres conseguir? Dependiendo de lo que quieras conseguir, habrás de utilizar un método u otro. Porque no todos los caminos meditativos conducen a la relajación…

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