EL MODELO DE LOS MAPAS MENTALES BÁSICOS

Salud, bienestar y sentido

UNA METÁFORA

El crecimiento y desarrollo personal tiene múltiples vertientes. Algunas de ellas quedan representadas por los niveles lógicos, según los define la PNL. Otras, tienen que ver con los rasgos básicos de la personalidad. Estos rasgos básicos parece que son innatos, pero se pueden “forjar”. El modelo de los Mapas Mentales Básicos (MMB) es una herramienta para “forjar el carácter”. La metáfora de “forjar el carácter” nos da la pista del trabajo personal que propone

Así como, al forjar, fabricamos o damos forma a diversos materiales (conforme a la definición de la RAE), podemos, cada uno de nosotros forjar el “material del que estamos hechos”. Ese material que nos configura son nuestros rasgos básicos de la personalidad. Y no todos tenemos los mismos, si bien podemos contar varios tipos de rasgos básicos entre los que todos nos encontramos.

Si, por ejemplo, a unos de esos tipos lo llamamos “hierro”, podemos dar forma y fabricarnos otra personalidad (podemos cambiar), pero -y ésta es una clave importante-, nos demos la forma que nos demos, siempre será una forma de hierro. Y el martillo que utilizamos para forjar nuestro propio carácter es el Modelo de los MMB.

Algo muy interesante, además, es que necesitamos todos esos materiales de los que estamos hechos. Por ejemplo, unos somos hierro, otros, estaño, otros, oro, y más… Y ya sabemos que con estaño no podemos construir toda la vida. Sin embargo, el estaño es flexible, y el hierro no. No obstante, también necesitamos en muchas ocasiones la robustez y fortaleza del hierro. Otros, por su parte, son oro, y brillan allí donde van. Son apreciados con sólo su presencia, pero la mayoría de nosotros no podemos vivir rodeados de oro. Es más, son muchas las situaciones de la vida donde el oro puede resultar un obstáculo. Aun así, la belleza del oro y su calidad es necesaria en nuestra vida.

Forjemos más o forjemos menos nuestro carácter, siempre estaremos hechos del mismo material, del mismo MMB. La diferencia está en que, quienes moldean su material, su MMB, hacen de su personalidad una aportación virtuosa, es decir, una herramienta útil para las situaciones de la vida, para ellos mismos y los demás. Y los que no se moldean acaban siendo esclavos de su personalidad, viviendo sin poder evitar que sus rasgos, que su material emerja en forma bruta, siendo así una herramienta poco útil, o nada útil, o, incluso, un obstáculo para ellos mismos y para los demás.

Podemos decir también que el crecimiento y el desarrollo personal no dependen únicamente de la forja del carácter, pero sin ella se alcanzan cotas bajas o muy bajas en lo personal, lo familiar, lo social y lo profesional. La vida nos invita a crecer física, psíquica y espiritualmente en todos esos ámbitos. Por eso, dos elementos imprescindibles para el éxito en lo personal, lo familiar, lo social y lo profesional son:

Para la mejora de otras vertientes del crecimiento y del desarrollo personal podemos servirnos, además, de disciplinas como la PNL.

EL MODELO

El Modelo de los MMB es un desarrollo metodológico de PNL creado por Gonzalo Serra Fernández. Se fundamenta en los modelos tradicionales de personalidad y se propone como aportación moderna y novedosa para el crecimiento y desarrollo personal. Es uno de los tres modelos principales que conforman la Neuromeditación SBS.

MODELOS TRADICIONALES DE PERSONALIDAD

Aunque se cree que hubo otras aportaciones paralelas en culturas diferentes, la cultura greco-romana, a través del cristianismo, nos ha legado una tipología de personalidades que presenta el binomio vicio-virtud como un modelo de conducta ético-moral. Es el modelo de los Pecados capitales.

Recientemente (aunque se cree que la raíz del Eneagrama es igualmente milenaria, si bien no tenemos todavía textos que lo atestigüen), el modelo contemporáneo del Eneagrama, ha ahondado en el binomio vicio-virtud, transformándolo en el binomio pasión-virtud, incrementando la tipología en dos formas más de personalidad. Su gran aportación es doble, y consiste en, por un lado, el descubrimiento de las dinámicas de movimiento y relación, que ofrecen pistas de trabajo personal; y, por otro, las ricas descripciones de las características de cada uno de esos tipos de personalidad, en términos de pasiones, miedos, creencias, valores, conductas y virtudes, entre otros.

No obstante, ni el modelo de los Pecados capitales ni el modelo del Eneagrama han ido más allá de propuestas ético-morales, porque, realmente, no han formulado una propuesta clara y formal de cómo trabajar con los binomios de cada tipología.

En este sentido, la posterior aportación del médico psiquiatra Claudio Naranjo, quien recibió tres doctorados Honoris Causa, sí hace una propuesta desde lo que desarrolló como Psicología de los Eneatipos. Naranjo propone que no es necesario trabajar todas las virtudes a la vez, sino que, si identificamos aquella que es propiamente esencial al tipo de personalidad que nos corresponde, el resto de virtudes fácilmente se harán, con nuestro trabajo personal, presentes en nuestra vida. ¿Cómo llevarlo a cabo? Su propuesta es conductista. Así, Naranjo propone centrarnos en el trabajo con las conductas que emergen al afrontar las situaciones desde cada tipo de personalidad, y vinculadas a la virtud esencial que perseguimos.

De esta manera, si, tanto el modelo de los Pecados capitales como el modelo del Eneagrama, ponen su foco en los vicios (pecados) o en las pasiones (que son lo mismo con diferentes denominaciones), la Psicología de los Eneatipos de Claudio Naranjo pone su foco en las conductas de la virtud esencial.

LA NOVEDAD DE LOS MMB

La propuesta del modelo de los Mapas Mentales Básicos (MMB) reconoce la grandeza y el mérito de las propuestas anteriores y ofrece dos novedades básicas: el cambio de foco y la metodología de trabajo.

EL FOCO EN LOS VALORES

El modelo de los MMB no pone el foco ni en los vicios o pasiones, ni en las virtudes, ni tampoco en las conductas. Sin duda alguna, la finalidad de la propuesta es la misma: forjar el carácter para alejarnos de los vicios o las pasiones y acercarnos a las virtudes. Y, en este sentido, también es una propuesta ético moral, que generará cambios tanto en las actitudes como en las acciones o conductas. Aunque este modelo es más que eso. El modelo de los MMB pone el foco en los valores. Sin un trabajo con las creencias o convicciones y con los valores, los cambios en las conductas (y así el alejamiento de los vicios/pasiones y el acercamiento a las virtudes) es arduo, difícil y, muchas veces doloroso. Conforme a los resultados obtenidos en las intervenciones con PNL, un cambio en las conductas puede (no siempre ocurre) que genere cambios más profundos en los niveles de las creencias y los valores. Sin embargo, un cambio en los valores y las creencias, genera, sí o sí, cambios en las actitudes y en las conductas. Esto se explica, en pocas palabras, primero, porque nuestras creencias constituyen los “permisos” que nos damos para hacer o no hacer, para movernos o no hacia algo o alguien. Y, segundo, porque los valores constituyen las motivaciones para hacer o no hacer movernos o alejarnos.

En el modelo de los MMB, el foco se pone en los valores porque son éstos la motivación última, el propósito principal, el beneficio escondido y buscado (normalmente de forma no consciente) que pretendemos satisfacer a través de nuestras conductas. A esto es a lo que en la PNL se denomina “intención positiva“. Será, por tanto, el trabajo con la motivación última, escondida y no consciente (intención positiva), es decir, con los valores, el quicio sobre el que gire nuestro cambio personal. La metodología adecuada produce cambios fáciles y sin dolor. Y que sea fácil no quiere decir que no requiera empeño, dedicación y aprendizaje. O sea, entrenamiento.

LA METODOLOGÍA

La segunda novedad básica que ofrece el modelo de los MMB es la metodología. Su dinámica se asienta en la metodología de la PNL. De hecho, su propuesta de trabajo personal es un desarrollo de PNL, fundamentado en lo que Robert Dilts llama “la fábrica de la realidad”. Sin embargo, Gonzalo Serra trabaja con una variante de ésta, poniendo a los valores en el centro, y no a las creencias. En esta metodología, la toma de conciencia del valor básico, de la creencia básica, del miedo básico y de las acciones o conductas básicas permitirá el entrenamiento para pasar del “yo actual” al “yo deseado”. Este modelo, por tanto, propone unos rasgos básicos de personalidad con los que trabajar centrados en el valor básico. Y por ser algo “básico”, puede ser efectuado desde una “receta” metodológica, que es fácil y no implica dolor, tan sólo entrenamiento.

Las experiencias docentes y de intervención, tanto en ámbitos privados como profesionales, confirman la validez del modelo y corroboran la efectividad de los cambios deseados.