
Como cada experiencia, la estancia en la casa del duelo es única e intransferible. Unas personas entrarán en una habitación de duelo, y luego en otra, y más tarde en una diferente, hasta recorrer las cinco de forma secuencial. Habrá también quien entre y salga de ellas empleando menos tiempo, o incluso con rapidez. E igualmente quien entre y salga y vuelva a entrar una y otra vez en cada habitación de duelo. Es posible que, dentro de las semejanzas, cada proceso de duelo sea diferente. En cualquier caso, lo importante sería entrar y salir de todas y cada una de las cinco habitaciones, conforme a lo que a cada uno le convenga.
Lo que aquí puedes encontrar es una propuesta de diferentes ejercicios y prácticas que puedes llevar a cabo para pasar el duelo. Serán las “sugerencias” que vayas encontrando a medida que recorres los contenidos de este taller. Esta propuesta está completada con explicaciones y descripciones que ayuden a comprender en qué consiste la experiencia que una persona vive al enfrentarse a una pérdida.
El primer destinatario de este taller será la persona en duelo, aquella persona que directamente ha sufrido la pérdida de una persona querida.
El segundo destinatario será la persona o personas que acompañan a las que están en duelo. Por un doble motivo: primero, para poder acompañar mejor el duelo de sus familiares o amigos; y, segundo, porque en cierta medida, la pérdida también puede ser sufrida por quienes acompañan, aunque sea con menor intensidad. Es decir, aunque menor, también puede haber duelo para quienes acompañan. Por eso, podría ser beneficioso que estas últimas también se familiarizaran con los contenidos del taller.
El tercer destinatario es aquella persona que sufre cualquier otra pérdida. Aunque la intensidad emocional, los plazos y las características sean diferentes, el duelo también se refiere a cualquier otra pérdida como rupturas de relaciones, tanto personales como profesionales, u otro tipo de pérdidas. Todo lo que en este taller se aplique a la pérdida de un ser querido, puede aplicarse, como método de curación personal, a la pérdida de relaciones, la pérdida de un trabajo, etc. La intensidad del duelo será la que determine la necesidad de acceder a esta forma de trabajo para gestionar este tipo de pérdidas.
Dadas las peculiaridades del duelo, la idea no consiste en llevar a cabo todo lo propuesto “del tirón” necesariamente. Se puede entrar en cada una de las habitaciones, tomarse su tiempo, salir, volver a entrar… Practicar con algún ejercicio y dejar pasar un tiempo, para, más tarde, retomar algunas de las lecturas o practicar con otro ejercicio. Tal y como he dicho antes, hay quien se detiene en una habitación y quien entre y sale de ellas… De la misma forma, entonces, puedes hacer con las sugerencias que están a tu disposición. Se trata de que lo hagas a tu propio ritmo, a tu manera, en la medida en que sientas que te puede ayudar una cosa u otra.
La invitación, entonces, de esta propuesta consiste en presentarte las cinco habitaciones del duelo, que entres en ellas, que te detengas a ver, conectar y sentir con los cuadros que puedes encontrar, y a dar forma nueva, a generar un paisaje diferente, a componer una nueva sinfonía de tu pérdida con las sugerencias que irás encontrando.
Por tanto, la guía que te propongo es la siguiente:
Lo primero, entonces, es conocer la casa del duelo.