Por muy dura que sea, es posible manejar la depresión de forma simbólica. Puedes considerar a la depresión como un “visitante”, quizá uno no deseado, pero que nos ha venido a visitar tanto si nos gusta como si no. Entonces, puedes hacer sitio para el “invitado”. Si quieres, puedes invitar a tu depresión a sentarse a tu lado. Te animo a que prepares una silla vacía y la sitúes físicamente junto a ti. Os podéis sentar al lado sin que tú intentes buscar una forma de escapar. Permite que la tristeza y el vacío te purifiquen y te ayuden a explorar por completo la pérdida. Cuando te permitas a ti mismo/a experimentar la depresión, desaparecerá en cuanto haya cumplido su propósito. A medida que vayas haciéndote más fuerte, es posible que vuelva de vez en cuando, pero así es como funciona el duelo. Pon junto a ti una silla vacía cada vez que lo necesites y date permiso para explorar tu pérdida, sin expectativas ni exigencias, y sin pretender controlar el juego de lo simbólico.