
Las fantasías puedes ser muchas y de variados tipos, y podrían expresarse de formas como las siguientes:
– Mi madre se iba a mudar al lado nuestro, e íbamos a compartir muchas más experiencias cotidianas.
– Mi marido y yo nos acabábamos de comprar una casa y nos íbamos a mudar para pasar allí nuestra jubilación. Y es la casa en la que ahora vivo yo sin él.
– En cuanto me jubile, mi madre se iba a venir a vivir con nosotros, y teníamos muchos planes juntas.
– Habíamos planificado un largo viaje por varios países para cuando estuviéramos los dos jubilados…
– Quería ver crecer a sus nietos cerca de ella, y disfrutar mucho de la familia, por lo que había planeado obras en casa para tener más espacio para juntarnos todos.
– Habíamos hecho planes con amigos para, no sólo vernos más, sino hacer todas esas cosas que hasta ahora no habíamos podido hacer, o creíamos que no habíamos podido.
– Se había comprado ropa deportiva, porque quería que nos cuidáramos más. Y ahí está, en el armario…
– Nos habíamos comprado una segunda vivienda para disfrutar de la naturaleza cada vez que pudiéramos y quisiéramos escaparnos. Ahora, sin ser dos, ya no puedo hacer frente a los gastos. Y tengo que vender.
– Estaba a punto de terminar la carrera. Se iba a incorporar después del verano a la empresa. Íbamos a trabajar codo con codo: yo le enseñaría todo lo que sé después de tantos años, y ella me enseñaría cómo se hacen las cosas hoy en día, qué nuevas opciones hay… Íbamos a disfrutar de nuestra relación padre-hija ampliándola a lo profesional…
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