Felicidad: una receta de múltiples ingredientes

El entrenamiento para la felicidad

“El bienestar es una habilidad que se puede entrenar.” (R. Davidson)

(R. Davidson)

Nos adentramos ahora en la segunda de las cuestiones planteadas al inicio. El conocido y viejo adagio “salud, dinero y amor”, es una fórmula popular que expresa lo que le pedimos a la vida para ser felices. Sin salud, sin recursos y sin amor, no podríamos ser felices. La salud se refiere al buen funcionamiento de nuestro organismo. Con los recursos estamos haciendo referencia al bienestar, si bien no es suficiente con tener recursos materiales para vivir con bienestar, como propongo a continuación. Y con el amor solemos referirnos a tener a alguien que nos ame y a quien amar, aunque ya hemos visto cómo el amor, en su cota más alta y madura incluye la experiencia trascendente que es una experiencia de sentido.

Lo expresemos como lo expresemos, parece que las tres dimensiones (salud, bienestar y amor) están relacionadas entre sí. Carol Ryff, psicóloga de la Universidad de Wisconsin, esbozó un modelo de bienestar compuesto por seis facetas diferentes que se relacionan tanto con una mayor satisfacción vital y un mayor bienestar subjetivo como con indicadores de una mejor salud física: menores niveles de cortisol (menos estrés), menores niveles de citocinas (indicador de procesos de inflamación crónicos), menor riesgo cardiovascular, mayor duración de sueño REM (mejor patrón de sueño), etc. Esas seis facetas del bienestar son muy conocidas. Expongo, por su claridad y concisión, la presentación que de ellas hacen Richard Davidson y Daniel Goleman en su libro “Los beneficios de la meditación. La ciencia demuestra cómo la meditación cambia la mente, el cerebro y el cuerpo”.

Las seis facetas del bienestar

1. Autoaceptación: actitud positiva hacia uno/a mismo/a.

2. Crecimiento personal: capacidad de seguir cambiando hasta alcanzar nuestro pleno potencial, adoptando nuevas formas de ver o de ser, y poniendo en juego todos nuestros talentos.

3. Autonomía: independencia de pensamiento y acción, libertad de las presiones sociales, y valorarnos en función de nuestros propios criterios.

4. Dominio del entorno (maestría): capacidad de gestionar las complejidades de la vida.

5. Relaciones satisfactorias: relaciones basadas en la cordialidad, la empatía, la confianza, la preocupación por los demás y el establecimiento de la reciprocidad (dar y recibir).

6. Sentido de la vida: la construcción de objetivos y creencias que nos provean de una sensación de dirección y de significado. Como sostienen Davidson y Goleman, algunos filósofos afirman que la verdadera felicidad es un subproducto del propósito y el sentido de la vida.

En este modelo de bienestar, que se relaciona con una mejor salud, aparecen facetas que ya hemos mencionado al hablar del amor: por un lado, la reciprocidad del dar y recibir, y la preocupación por los demás en las relaciones personales, y, por otro, el sentido de la vida. Y no es extraño que nos hayamos referido ya a ellas, porque el amor maduro excede el ámbito psicológico: lo requiere y, a la vez, va más allá de lo meramente psicológico. Estas facetas tienen que ver con el amor en sus cotas más altas: un amor como agapé que requiere de la experiencia trascendente para poder tender hacia esa excelencia del amor y para transformar la forma del amor más común desde la experiencia de sentido.

El fruto de las investigaciones en la línea de Ryff nos permite establecer metodológicamente procesos que nos ayuden a crecer en salud, en bienestar y en sentido. Con ello estoy estableciendo que, aunque estén interrelacionadas, conviene distinguir entre la salud, el bienestar y el sentido. No son lo mismo.

Las claves del bienestar

Además, esta relación entre salud, bienestar y sentido es una buena noticia, porque, siguiendo la aportación del mencionado Davidson (neurocientífico y catedrático de Psicología y Psiquiatría de la Universidad de Wisconsin), con quien ha colaborado Ryff, el bienestar es una habilidad que se puede entrenar. Y, si entrenamos el bienestar, podremos afectar positivamente a la salud y a la capacidad de amar y de encontrar sentido a la vida. Que sea una habilidad quiere decir que podemos capacitarnos para el bienestar, que podemos aprender y entrenar.

Según Davidson, las cuatro claves del bienestar son:

  1. La resiliencia.
  2. La actitud mental positiva.
  3. La atención.
  4. El altruismo.

La resiliencia se refiere al entrenamiento de la gestión emocional. La actitud mental positiva hace referencia al entrenamiento de la gestión de los pensamientos. Sobre la atención, ya hemos dicho que es imprescindible para acceder a la experiencia de sentido de la conciencia, y también necesitamos esta facultad tanto para la gestión emocional como de los pensamientos. E igualmente, es una capacidad que se puede entrenar. Y con el altruismo estamos hablando, conforme lo define la RAE, de la diligencia en procurar el bien ajeno aun a costa del propio. Dicho de otra manera: es la expresión del amor como agapé.

Un indicador de felicidad

Si ordenamos estas cuatro claves para el bienestar de acuerdo al orden de intervención en el proceso de gestión y maduración humano, yo diría que las cuatro claves del bienestar, que nos conducen hacia la felicidad, son: la atención, la gestión emocional, la gestión de los pensamientos y el amor como agapé. Esto mismo constituye todo un programa de entrenamiento y crecimiento personal para alcanzar la felicidad.

Por todo lo expuesto, podemos decir que el bienestar mental o psicológico es un indicador de felicidad que se puede entrenar. Y esto es lo que se está teniendo en cuenta en el creciente interés por la felicidad en el trabajo en el ámbito empresarial.

Entrenar el bienestar, como hemos visto, mejora la salud. Y viceversa. Y también nos abre a un amor más maduro y pleno. No obstante, dado que el amor pleno está relacionado con la experiencia de sentido, que, biológicamente es una experiencia de conciencia, en la que influye la experiencia de encuentro trascendente, que ocurre más allá de lo meramente psicológico, convendría diseñar un entrenamiento que pueda ocuparse de las tres áreas de la felicidad: el ejercicio físico, el ejercicio emocional, mental y de la personalidad, y el ejercicio espiritual.

Gonzalo Serra Fernández

Acerca de Gonzalo Serra Fernández

PRESENTACIÓN GENERAL: ///• Gonzalo Serra, entusiasta del mundo del desarrollo personal, ha dedicado su carrera al empoderamiento de la pasión vocacional de las personas en el mundo empresarial y educativo. Su experiencia le ha hecho descubrir que puede ayudar a personas y empresas a desarrollar sus capacidades para conseguir sus objetivos y ser felices. Se ha convertido en un experto en procesos de rendimiento y bienestar. Fundador y Socio Director del Instituto de Alto Rendimiento (IAR), ha generado una metodología propia con la que realiza actividades de formación y acompañamiento personalizado. Creador del método Neuromeditación. Ha escrito varios libros. Ha participado en congresos, radio, y es articulista y conferenciante. ///• Formado para el mundo empresarial, está vinculado a los entornos educativos y universitarios, lo que le hace especialista en las áreas de mejora de la preparación para el mercado y en la formación del mercado para la mejora. Dedicado durante años a liderar equipos de docencia y formación, nacionales e internacionales, aporta soluciones para el liderazgo y para la gestión del talento. Coordina los estudios de I+D+i de IAR. ///• Miembro de la Orden de San Agustín hasta 2010. Colaborador del Instituto Potencial Humano (IPH) como Coordinador de formación desde 2011 hasta 2014 y como Trainer en PNL hasta 2016. Eventualmente, también colaborador en los cursos de Coaching. Socio fundador de OCCI, Organismo Internacional Certificador de Coaches Profesionales. Profesor colaborador de la Universidad de Deusto desde 2013. ///• Complementó su formación con PNL, Coaching y el Máster en Psicología Transpersonal con IPH; Coaching Sistémico con Network Connections; Liderazgo con Robert Dilts y Gestión del talento con Judith DeLozier; Meditación para la gestión de los estados personales con Concha Quintana (escuela de Durckheim) y Mindfulness (Método BSRP de la Universidad de Massachusetts para la reducción del estrés) de la mano de Alejandra Vallejo-Nájera. FORMACIÓN ACADÉMICA: ///• Universidad de Valladolid (España) Filosofía (2009) ///• Universidad de Comillas (Madrid, España) Teología (2004) ///• Universidad Complutense (Madrid, España) Ciencias Empresariales (1997)

Una respuesta en “Felicidad: una receta de múltiples ingredientes

  1. AvatarShara

    He leído con gran interés su artículo sobre Felicidad: una receta de múltiples ingredientes y
    puedo decir que es uno de los mejores artículos que he leído.

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