Felicidad: una receta de múltiples ingredientes

Un método para entrenar la felicidad y superar sus obstáculos

Las investigaciones de la psicología y la neurobiología de las que hemos hablado, y muchas otras, ponen en evidencia que la felicidad está vinculada a una buena salud física, a la capacidad para gestionar las emociones y los pensamientos, a la capacidad para gestionar la propia personalidad, al sentido de la vida y a la vivencia del amor maduro. Y dado que podemos entrenar para conseguir logros positivos en todos esos ámbitos, encontrar un método adecuado se hace muy deseable. Es el caso de la Neuromeditación SBS.

La Neuromeditación SBS es un método de trabajo personal que he diseñado, o de entrenamiento, como queramos llamarlo, que posibilita la mejora de la salud, el incremento del bienestar y el descubrimiento del sentido de la vida de cada uno/a. La metodología de este tipo de trabajo personal persigue el alineamiento de lo que hacemos, lo que pensamos y sentimos y lo que somos, es decir, el alineamiento de nuestras acciones, nuestra personalidad y nuestra identidad. Y lo logra por medio de tres modelos de trabajo que he desarrollado a lo largo de estos años:

La Neuromeditación en 5 pasos es un tipo de meditación que genera beneficios físicos, que permite transformar la personalidad, que conecta con el sentido de la vida, con la propia identidad y nos abre a la experiencia trascendente. Y su aportación se ve complementada por el trabajo con los MMB y con el MCI.

Los obstáculos para la felicidad

La felicidad se podría alcanzar con una receta cuyos ingredientes fueran salud, bienestar y sentido. Y aquí, como en casi todo, encontramos variedades. Hay personas que son felices incluso sin buena salud y sin un bienestar pleno, y lo son porque encuentran que sus vidas, a pesar de todo, tienen sentido.

En el lado opuesto, también encontramos quienes gozan de buena salud y de un bienestar más que suficiente, y, aun así, no son felices. Esto suele ocurrir porque no encuentran un propósito que dé sentido a sus vidas, y solemos decir que estas vidas “están vacías”.

También hay quienes, por ejemplo, disfrutan de buena salud y de una vida con sentido, pero no son felices porque no tienen el mínimo bienestar, ya sea porque no tienen recursos suficientes o porque no consiguen mantener el bienestar emocional y mental mínimo. En estos casos, el “guiso de la felicidad” no sale rico porque las preocupaciones, la ansiedad y el estrés generados por la falta de bienestar fijan nuestra atención en todo ello, y no permiten ni ver, ni sentir, ni sintonizar con el amor, el sentido y la trascendencia.

Y en esta receta de la felicidad podemos encontrar más variedades conforme a las distintas combinaciones que hagamos de salud, bienestar y sentido. En cualquier caso, lo cierto es que si hay personas que son felices sin buena salud y sin el mínimo bienestar que generalmente se desearía, para ser felices necesitamos únicamente una vida con sentido. Y, como ya hemos visto, al sentido se accede desde la vivencia de la conciencia. Y en su cota más alta y plena, la experiencia de sentido incluye la experiencia trascendente, que capacita para el sentido y amor plenos: el agapé pleno.

Los ingredientes de la felicidad

Así como sostengo con Davidson que el bienestar es una habilidad que se puede entrenar, también propongo que la felicidad es un estado que se puede generar. No obstante, conviene señalar que la felicidad puede verse obstaculizada por los mismos ingredientes de su “receta”. Así como el buen pan requiere del cuidado de las condiciones físicas de temperatura y tiempo, la felicidad requiere del cuidado de la salud y de la gestión de emociones y pensamientos. Y así como el buen pan depende de la utilización de materias de calidad como la masa madre y una harina de calidad, la felicidad depende de la buena gestión de la personalidad y la obtención suficiente de recursos. Y de la misma manera que un buen pan necesita el respeto del proceso de fermentación adecuada, la felicidad necesita respetar el proceso de maduración del amor y de descubrimiento del sentido por medio del ejercicio del espíritu.

Con otras palabras, aunque el amor es en última instancia lo que sostiene la felicidad, el amor puede verse obstaculizado por la falta de salud y la mala gestión de pensamientos y emociones, por la mala gestión de la personalidad y la falta de recursos materiales suficientes, y por la falta de sentido de la vida. Todo esto provoca que nuestra atención “se pegue” a las circunstancias que generan y que se active en nosotros el “modo supervivencia”. Ambas cosas, inevitablemente, nos encierran en nosotros/as mismos/as y nos velan la mirada, el entendimiento y el sentimiento hacia los de al lado, hacia el mundo y hacia la trascendencia. Por eso, para amar y ser felices, necesitamos entrenar, ejercitarnos, crecer… Entonces, ¿es suficiente el amor para que haya felicidad? Parece ser que, aunque sin amor es imposible la felicidad, la falta de cuidado de la salud y del bienestar puede imposibilitar el amor, y, por tanto, acabar con la felicidad. Es posible ser feliz sin una buena salud y sin bienestar si nuestra vida tiene sentido. Pero, por lo general, la falta de salud y de bienestar resultan ser obstáculos demasiados grandes para la mayoría de nosotros.

Gonzalo Serra Fernández

Acerca de Gonzalo Serra Fernández

PRESENTACIÓN GENERAL: ///• Gonzalo Serra, entusiasta del mundo del desarrollo personal, ha dedicado su carrera al empoderamiento de la pasión vocacional de las personas en el mundo empresarial y educativo. Su experiencia le ha hecho descubrir que puede ayudar a personas y empresas a desarrollar sus capacidades para conseguir sus objetivos y ser felices. Se ha convertido en un experto en procesos de rendimiento y bienestar. Fundador y Socio Director del Instituto de Alto Rendimiento (IAR), ha generado una metodología propia con la que realiza actividades de formación y acompañamiento personalizado. Creador del método Neuromeditación. Ha escrito varios libros. Ha participado en congresos, radio, y es articulista y conferenciante. ///• Formado para el mundo empresarial, está vinculado a los entornos educativos y universitarios, lo que le hace especialista en las áreas de mejora de la preparación para el mercado y en la formación del mercado para la mejora. Dedicado durante años a liderar equipos de docencia y formación, nacionales e internacionales, aporta soluciones para el liderazgo y para la gestión del talento. Coordina los estudios de I+D+i de IAR. ///• Miembro de la Orden de San Agustín hasta 2010. Colaborador del Instituto Potencial Humano (IPH) como Coordinador de formación desde 2011 hasta 2014 y como Trainer en PNL hasta 2016. Eventualmente, también colaborador en los cursos de Coaching. Socio fundador de OCCI, Organismo Internacional Certificador de Coaches Profesionales. Profesor colaborador de la Universidad de Deusto desde 2013. ///• Complementó su formación con PNL, Coaching y el Máster en Psicología Transpersonal con IPH; Coaching Sistémico con Network Connections; Liderazgo con Robert Dilts y Gestión del talento con Judith DeLozier; Meditación para la gestión de los estados personales con Concha Quintana (escuela de Durckheim) y Mindfulness (Método BSRP de la Universidad de Massachusetts para la reducción del estrés) de la mano de Alejandra Vallejo-Nájera. FORMACIÓN ACADÉMICA: ///• Universidad de Valladolid (España) Filosofía (2009) ///• Universidad de Comillas (Madrid, España) Teología (2004) ///• Universidad Complutense (Madrid, España) Ciencias Empresariales (1997)

Una respuesta en “Felicidad: una receta de múltiples ingredientes

  1. AvatarShara

    He leído con gran interés su artículo sobre Felicidad: una receta de múltiples ingredientes y
    puedo decir que es uno de los mejores artículos que he leído.

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